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aspectos que necesitamos entender los mexicanos de la muerte de una figura
pública.
Cuando
te conviertes en una figura pública, realmente cualquier acción realizada,
cualquier suceso en tu vida es de relevancia para la opinión pública (al menos
que así lo quieran los principales medios de comunicación), y la muerte no es
la excepción, pues esta es la que dispara de manera exponencial opiniones y
comentarios de pena y apoyo a los familiares, como otros que nos hacen ver un
rostro demasiado tenebroso del ser humano.
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| Algunos bajo la mascara de la comedia y el humor. |
6. No es necesario politizar el tema.
Si
se trata de un político(a), entonces es comprensible que el tópico de su muerte
se politice; pero si es una personalidad del cine, el deporte o la música o
cualquier otra área que no sea la política, no hay muchas razones realmente
para politizar el tema. Pero estamos tan aferrados en secuestrar una causa
política, que casi cualquier acontecimiento lo interpretamos bajo una opinión
que nos favorezca. Lo politizamos no porque su muerte tenga realmente una
implicación política, sino para satisface nuestras propias necesidades de hacer
escuchar y entender nuestros puntos de vista, y eso gente, se llama egoísmo.
5. Hay que tener criterio para los chistes y bromas.
Hay
que tener criterio para saber bajo qué circunstancias o tras qué periodo es admisible
hacer chistes sobre la muerte de una figura pública. El ingenio inmediato para
hacer chistes no deja de sorprendernos, pero algunos chistes también dejan entrever
una postura arbitraria y a veces hasta resentida por parte del “comediante”. Cuando
murió Michael Clarke Duncan encontré la siguiente imagen en la red:
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| Descanse en paz, sujeto de La Milla Verde. |
Me
parece que la imagen hasta lo adula a la vez que nos hace reír, y es que el
sujeto realmente era enorme e intimidante, pero de ninguna manera busca ofender
su memoria, a diferencia de lo siguiente:
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| Sin comentarios. |
Antes de defender nuestro privilegio de
tener un sentido del humor, lean el siguiente punto por favor.
4. Hay que ponernos en el lugar de los familiares.
No
es lo mismo morir por causas naturales que por un accidente, pues la primera es
prácticamente una muerte anunciada, la segunda, es un imprevisto que transforma
totalmente el escenario construido y planificado por los seres queridos de la
persona fallecida. Es horrible que un ser querido se nos vaya sin previo aviso
y ver que no tienes ningún apoyo, ni siquiera una muestra de afecto por parte
de las demás personas. Obvio, tratándose de una figura pública no faltarán sin
duda las muestras de apoyo, pero las burlas y críticas no evitarán tampoco que
se generen innecesarias enemistades dentro de los miembros de la sociedad,
quienes se suponen deben actuar bajo un “contrato social” de solidaridad.
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| Y es peor aun hacer chistes cuando la muerte imprevista fue el resultado de un crimen y los culpables continúan libres mientras los familiares continúan en busca de justicia. |
2. Hay que entender el significado de la muerte.
Ya sea o no por causas naturales, no vale la pena dramatizar con el suceso y hartar a los demás con continuos tributos. El mexicano se jacta de reírse de la muerte (en especial cada 2 de noviembre), y aunque algunos si lo hagan, parece que la gran mayoría no está preparada para asimilar con naturalidad la muerte de figuras públicas. La gente parece no darse cuenta de que no solo todos morirán un día, sino que pueden hacerlo en cualquier momento.
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| …sobre todo en destilados. |
La
mayoría de los mexicanos necesitan revaluar los conceptos cristianos que tienen
sobre la muerte y dejar de banalizar a través del martirio, la dramatización,
los rituales litúrgicos y la espectacularización la única verdad absoluta
que conocemos, pues es imposible que todos lamenten la muerte de una figura
pública, por default algunos la van a celebrar también, y solo así, sabremos
que la persona fallecida vivió como quiso sin mirar a los lados.
1. La figura pública realmente no merece tanta atención de los medios.
La
desafortunada muerte de Jenny Rivera me hizo darme cuenta de algo, y es que no
recuerdo que Televisa dedicara toda una tarde de programación a Carlos
Monsiváis, a Facundo Cabral o a Carlos Fuentes el día en el que ellos murieron.
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| ¡Es más!, ni siquiera recuerdo que le hayan dedicado una tarde de programación a Pedro Armendáriz Jr. |
Sin
embargo si recuerdo que hicieran lo mismo con Paco Stanley, La Doña o Cantinflas
(quienes no me desagradan), Capulina, o inclusive Salvador Cabañas, quien
afortunadamente sobrevivió a un disparo en la cabeza.
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| No será necesario Chabelo, tú nunca morirás. |
Cualquier
muerte merece respeto, en especial por la empatía que debemos mostrar a los
familiares, más que nada por ellos, ¿de qué sirve dirigirle palabras a alguien
que ya murió? Cada quien es libre de lamentar la muerte de quien quiera, el
problema es la atención que los medios eligen dar a determinadas muertes.
Televisa, como toda fría e inhumana corporación que es, está solamente
respondiendo a las preferencias de los televidentes para poder elevar su
rating. Son los mexicanos los que deben re direccionar sus preferencias y prioridades.









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