sábado, 27 de octubre de 2012

5 errores que cometen las nuevas generaciones de jóvenes “revolucionarios” de manera individual y que perjudican la causa de su movilización en general.


5 errores que cometen las nuevas generaciones de jóvenes “revolucionarios” de manera individual y que perjudican la causa de su movilización en general.

Antes de que alguno de ustedes vaya a leer esto dichoso del hecho de que voy a criticar a los jóvenes que llaman “pseudo-revolucionarios”, déjenme explicarles antes un par de cosas que a lo mejor haga que saquen la cabeza del hoyo de una vez por todas. Hay un par de cosas que los mexicanos como ustedes deben entender sobre la acción colectiva realizada por los jóvenes –en específico los del movimiento #YoSoy132- en el anterior proceso electoral, que son:
  • No se trataba de un levantamiento social, sino de una movilización con una meta y una causa específica para la coyuntura electoral de 2012: la democratización de los medios.
  • Dicha generación es en su mayoría producto de un sector privilegiado de la población mexicana que goza de mayores índices de desarrollo humano en relación al resto y que fue capacitado para convertirse en fuerza de trabajo calificada y no en mano de obra.

 Es por eso que se miran bien fresas los morros y morras...

...y se escuchan también.

Lo aclaro para que la próxima vez que quieran tacharlos de “hipsters” o “huevones”, tengan por lo menos fundamentos para cuando te cuestionen al respecto.

Hartarse de las desfavorecidas condiciones que vive el país y movilizarse al respecto para dar solución no exentó a los jóvenes de cometer errores en su lucha. Movilizarse fue ciertamente un gesto honesto de inconformidad pura y de sentido de pertenencia a la vida pública de la nación; espero y ese espíritu no muera y sigan manteniéndolo en pie. Pero enseguida voy a señalar los siguientes errores en los que veo que muchos jóvenes “revolucionarios” de ahora caen a nivel individual y muchas veces desde detrás de sus computadoras. Y lo hago no con la intención de sabotearlos, sino con la de evitar que perjudiquen aun más a su “causa”. Algunas de estas fallas son producto de la misma idiosincrasia mexicana así que no solo afectan la causa de su movilización sino a la vida pública de la nación.

5. Permanecer enojado e irascible.


Estos son tiempos de fibras emocionales sensibles. Las emociones son un hecho inherente al ser humano y no podemos evitarlas, pero si canalizarlas. No tiene nada de malo sentir enojo, los sentimientos no nos engañan y definen muy bien cual es nuestro objetivo y enojarse resulta en este caso bueno, es uno de los requisitos para movilizar a una sociedad en descontento y comenzar a generar cambios perceptibles.


Pero permanecer siempre en ese estado de ánimo tiene tres efectos secundarios:
  • Nubla nuestro criterio de las cosas y reaccionamos de manera exagerada ante los hechos,  
  • falta de entendimiento con los demás actores y entre los ciudadanos; y
  • genera altas expectativas y horribles resacas producto de la decepción. 
 
                           El miedo lleva al odio, el odio a la ira, y la ira al desequilibrio cardiovascular.

¿Cómo afecta a la causa?

Sencillamente la ira en cada uno de los individuos se proyecta en la movilización en general y fluctúa en el consenso con el resto de los ciudadanos, aquellos con los que tenemos un “contrato social” y los demás actores de la vida pública del país. En pocas palabras, transforma el debate y el consenso en conflicto y de pilón hace que los demás nos odien también.

4. Caer en protagonismos.


La vida pública del país se politizó como antes nunca. Más ciudadanos votaron en estas elecciones como en ninguna otra en la historia de este país. En ese aspecto, estos resultan ser tiempos muy emocionantes para todos aquellos con ánimo de expresar sus opiniones, de tomar acciones en lo político y de explotar su potencial y capacidades.

 Es por ello que recientemente surgen formas muy creativas de expresarse en las marchas y manifestaciones. ¡Válgame!

Esto es algo bueno tanto para el desarrollo integral de uno mismo como para el del país, idiotas aquellos que dicen que “primero debe cambiar uno antes que querer cambiar al país”. El problema es cuando confundimos la capacidad, el potencial o la acción colectiva por la de una sola figura o personalidad. Los mexicanos siempre hemos estado fascinados por ese tipo de figuras unidimensionales: caudillos y mártires.

¿Cómo afecta a la causa?

El fanatismo y el protagonismo convierten la causa de un solo individuo en la de todos, fragmenta y divide las acciones colectivas en tribus locales con distintos esquemas y hace que los esfuerzos requeridos se dupliquen.
   El estar dependiendo de figuras protagónicas y políticas hace también que la autogestión sea una alternativa remota a pesar de estar inconformes con el gobierno mexicano, pues seguimos delegando esa responsabilidad al gobierno o a pocos actores sin importar cuanto nos quejemos.

3. Banalizar y radicalizar las posturas de los actores.


Los mexicanos no entienden posturas críticas, imparciales y con opiniones complejas, solo entienden aquellas posturas pasionales y unidimensionales, aquellas con un único rostro.

 Ni modo Antonio Attolini, no en este país, no en esta época, no aún.

He detectado dos formas en la que los mexicanos banalizan las posturas de los ciudadanos con respecto a la movilización:
  •  Izquierda o derecha. Estamos ya en comienzos del siglo XXI, estos ya no son los años sesenta o setentas, el criterio de los ciudadanos activos en la política se ha vuelto más complejo, la muestra está en los resultados de las elecciones pasadas. Evaluar los hechos desde esta perspectiva nos hace caer en afirmaciones equivocas y simplistas. ¿Por qué seguimos empeñados en creer que nuestra causa solo tiene sustento desde la izquierda? ¿por qué seguimos empeñados en creer que esta es una lucha de corrientes ideológicas y que una de ellas es maligna?
  • Libre pensador/objetivo o vendido/ignorante. Desde el momento en el que caemos en fundamentalismos dejamos de ser libres pensadores. No es obligación de periodistas, editorialistas o analistas objetivos y críticos estar de nuestro lado.

 No se vale querer escuchar solo un punto de vista y tachar de vendidos y derechistas a aquellos que no piensen como queremos.

¿Cómo afecta a la causa?

Nos hace querer secuestrarla sin concebir que alguien más desde una postura distinta esté luchando por la misma.

2. Sobrestimar el valor de la información sobre el del criterio.


No ver Televisa no te convierte automáticamente en un ciudadano “bien informado”, pues la información que circula en las redes sociales tampoco está exenta de manipulación; la única ventaja que tiene el internet sobre la televisión es que por lo menos ahí puede circular información manipulada de diversas corrientes y fuentes.

 “Todos los mexicanos deberían tener acceso a la valiosa información que circula en las redes sociales, tal vez así se darían cuenta de quienes realmente nos gobiernan”. Fue sarcasmo por si no se dieron cuenta. ¡Distribuyan la información de manera responsable!

El problema no radica en que tanta información te puedes hacer llegar a ti mismo y a los demás, pues esta no sirve de nada si no se cuenta con un criterio para digerirla. De nada sirve estar recibiendo diariamente toneladas de notas periodísticas si no emiten un criterio imparcial, objetivo y libre de prejuicios al respecto.
   No es necesario auto-engrilletarse y no volver jamás en la vida a ver el noticiero de López Doriga, basta con aprender a digerir e interpretar las “cloacas” que tienen por boca él, Carlos Marín o el resto de pseudo-periodistas de Televisa o Milenio. Pero tampoco den por hecho que si deciden no escucharlos estarán automáticamente bien informados, al contrario, les espera una labor más grande de constante lectura y estudio si quieren realmente estar “bien informados”.

¿Cómo afecta a la causa?

Pues que el movimiento está también plagado de gente mal informada que desvirtúa la causa de la misma movilización en base a hechos exagerados, totalmente irrelevantes y algunos hasta basados en “teorías de la conspiración”.

1. Confundir la causa y esperar a que esta rinda resultados a corto plazo.


¿Cómo fue que muchos pasaron de exigir la democratización de los medios a querer reivindicar a los pobres de México y exterminar a los poderes fácticos al corto plazo?
   La principal preocupación de los mexicanos que “se preocupan”, es sin duda la reivindicación de los pobres e indígenas de México; sin embargo, alcanzarla parece ser todavía una utopía en vez de una meta tangible para la movilización y acción colectiva de los jóvenes “revolucionarios”. Dentro de la coyuntura de la campaña electoral, el movimiento #YoSoy132 se había fijado una meta en concreto, la cual era la democratización de los medios.
   Ciertamente la democratización de los medios no es el único tema que interesa a aquellos que se preocupan por los problemas de México, pero es un requisito, un pequeño paso para poder solucionar aquellos otros enormes problemas que nos interesan más como la pobreza y la inseguridad. Pero lo que en estos momentos nos debió haber ocupado más era esa meta más próxima de democratizar los medios, pues es indispensable para construir un sistema democrático que garantice la solución correcta y pacífica de los problemas de México.
   Sin embargo, lo que muchos jóvenes “revolucionarios” quieren es una revolución de carácter casi romántico que reivindique a la nación

 No creo que eso sea posible sin la ayuda de la “fuerza bruta” de la clase obrera que votó en su mayoría por el PRI.

Es cierto, existen grupos de poder que se verían desfavorecidos dentro de una democracia pura, sin embargo, es necesario saber que sus esfuerzos no van dirigidos a impedir que esta se materialice, sino a ajustar las condiciones a su favor.

 ¿Lo ven? Por ello en estos momentos es en efecto necesario dedicar esfuerzos a la democratización de los medios.

Lo que resulta necesario para derrotarlos es cambiarles las reglas del juego que ellos mismos fabricaron. Ahora lo que muchos al parecer quieren es aniquilar al PRI, Televisa y demás poderes fácticos

¿Cómo afecta a la causa?

Los esfuerzos por democratizar los medios se ven desplazados por fantasías de transformar o derrocar al sistema y reivindicar a los pobres de México a través de un levantamiento y no de políticas públicas. La acción colectiva no define sus objetivos y existe para pronto convertirse en una carga social más y restarle credibilidad o legitimidad a movimientos como el de #YoSoy132.

domingo, 7 de octubre de 2012

6 razones por las que Los Simpsons ya no son tan graciosos como antes.

6 razones por las que Los Simpsons ya no son tan graciosos como antes.


Los Simpsons llevan más de 20 años al aire, y no podemos decir que sin deterioro alguno; ellos mismos lo advirtieron en 1992:


En el episodio especial del 20vo aniversario de Los Simpsons, el productor y escritor de la serie, Mike Scully, dice, en referencia a las críticas que han recibido por parte de fans que afirman que Los Simpsons “ya no son los mismos de hace 5 años”, que pues entonces “ellos” (los fans), “tampoco son los mismos de hace 5 años”. Es una respuesta válida, pero desgraciadamente suele también ser un hecho. Si para un fan de Los Simpsons, 5 años son suficientes para que la serie se transforme, ¿qué tan significativos serán 20? 
    Difícilmente Los Simpson de hoy son los mismos de hace 20 años; la siguiente ilustración lo demuestra bien.

La primera temporada es una “piedra en bruto”, sus episodios no son tampoco excelentes, de hecho son demasiado serios, algunos hasta deprimentes.

Yo tampoco soy el mismo de hace 5 años, y mucho menos soy el mismo de hace –digamos- 15, que era la edad en la que yo solía disfrutar de Los Simpsons sin ni siquiera entender su contenido, pero ahora, después de tanto tiempo y que creo yo tener ya plena conciencia de su contenido, ¡disfruto aun más aquellos episodios de antaño! Y no por nostalgia, sino porque realmente son buenos; hacían reír inclusive a mi papá, quien era ya un hombre adulto en aquel entonces. ¡Las cosas cambian con el curso del tiempo!, pero el problema no es que cambien, el problema es que lo hagan para empeorar. Sencillamente no disfruto de los episodios de las recientes temporadas porque son estúpidos.

 Tal vez si hubiera podido disfrutarlos hace 15 años.

Había dos tipos de episodios a los que Los Simpsons solían referirse sarcásticamente como “malos”: los musicales y los refritos. Pero sin importarles, en varias ocasiones hicieron este tipo de episodios, ¡y fueron buenos! Inclusive, tal vez recuerden el episodio de “Todos cantan, todos bailan”, ¡ese episodio es un musical y un refrito a la vez y sin embargo fue bueno!, ¡fue gracioso! Ahora Los Simpsons tienen al parecer una basta galería de malos episodios y no es culpa ni de musicales ni de refritos.
   Hasta ahora yo detecto 6 factores que hicieron que la calidad de la serie se deteriorara en todo el mundo; 4 de ellos pudieron haber sido uno solo, pues se remiten a ser el resultado de un guión mal escrito, sin embargo consideré que era indispensable desmenuzarlos; algunos otros de ellos se pueden remediar, otros definitivamente son olas que no se pueden detener ya.
   Estan son las 6 razones por la que Los Simpsons ya no son tan graciosos:

6. Ya no son la única opción de entretenimiento.


Estoy seguro que en la decada de los 50, la serie I Love Lucy fue la “sensación del momento”, y es que no había muchas opciones en televisión ni de entretenimiento en general. Todavía en las mejores temporadas de Los Simpsons no había mucho de dónde escarbar. El problema no viene tanto de la competencia de productos del mismo tipo, sino de lo grande en si, que es el “basurero” del que podemos “pepenar” hoy en día: series de televisión, el cine, video juegos, comics, parques de diversiones, conciertos, teléfonos celulares, computadoras portátiles, celulares con conexión a internet, productos Mac, Facebook, bloggers, YouTube, Netflix y casi cualquier cosa en la Internet, inclusive la pornografia.

 Ustedes saben porque no menciono la lectura y las actividades deportivas o culturales.

Existe una enorme cantidad de fuentes y opciones de entretenimiento que ocasionan que se generen dos cosas para Los Simpsons:
  1. Que el criterio del público se vuelva más complejo y la serie ya no tenga el mismo impacto que antes.
  2. Que Los Simpsons no logren “capitalizar” con los constantes fenómenos culturales "pop" que se generan.
Y vaya que sus productores y escritores intentan “capitalizar” con los fenómenos culturales “pop” de la siguiente manera:

5. Ahora depende mucho de los cameos e invitados especiales.


Cierto, desde las primeras temporadas siempre ha habido cameos e invitados especiales; en algunas como la tercera, fueron tantos como en las últimas temporadas; pero la diferencia radica en que la mayoría de los cameos e invitados especiales de las primeras temporadas son efímeros o superficiales y a veces ni siquiera se interpretan a si mismo. Ahora el asunto es inverso, cada episodio tiene un invitado especial o varios los cuales debo agregar, suelen ser por lo general celebridades del “momento”, y peor aun, este invitado no está allí para complementar a la historia, sino para que esta, gire en torno a él. El peor ejemplo de ello es el reciente episodio de “Lisa y Lady Gaga”. Este episodio fue como aquel satírico episodio de Tomy, Daly y Poochie en donde el centro de atención fue el nuevo personaje llamado Poochie, y la trama de la caricatura quedó en tercer plano.

 Y no importa que tan breve sea el cameo, este debe ser memorable, debe ser lo único que el público recuerde del episodio.

Los cameos solían ser tan casuales y satíricos que dejaba entrever el ingenio de los escritores, ahora los cameos se sienten muy forzados, casi intencionados para niños, adolecentes y jóvenes, ¿”marketing”?, definitivamente si. Y es que a esta altura prácticamente han vendido ya toda clase de artículos en toda clase de mercados. ¡El programa se transmite en televisión abierta gente!, unos dólares más no hacen daño a nadie.

4. Ahora la trama es tan solo un excusa.


La trama se ha convertido ahora en una herramienta más para no solo tener invitados especiales, sino para forzar risas en el público.

 Tal y como George Lucas ahora hace uso de una trama para poder presumir efectos visuales.

Los chistes solían en su mayoria ser casuales, circunstanciales a la trama; al final de cuentas lo que nos importaba más era la parodia y como iba a concluir para cada episodio (y de pilón nos reíamos en el proceso). Ahora parece que los productores de la serie están tan confiados en que de una u otra forma la serie nos sigue haciendo reír, que sigue generando el mismo impacto y que es por eso por lo que el público sigue regresando, que no importa que cochinero de guion escriban, lo que importa son los chistes solamente.

"¡En el nuevo episodio de Los Simpsons, por causas aleatorias y carentes de sentido, la familia Simpson nos hará reír con una parodia forzada sobre el salvaje oeste!”, ¿mas o menos me entienden?

No es que antes no hicieran este tipo de cosas, claro que las hacían, por ejemplo, cuando Homero va a la universidad, casi todos los chistes son parodias de lo que en realidad es ir a la universidad y sus estereotipos, pero antes los chistes estaban al servicio de poder contar una historia risible e interesante, no al reves.

Y por otra parte, parece que la trama es ahora también una excusa más para estarlo golpeando a uno en la cabeza con mensajes políticos muy directos y que se nota que son producto de la subjetividad de los escritores. Antes la serie era tenebrosamente imparcial.

3. La serie ha perdido realismo.


Vaya, Los Simpsons son una serie animada, y como tal no solo tienen el derecho, sino casi la obligación de romper con la lógica del mundo real y sus leyes; y si lo llegaron a aprovechar.

No como esta basura que ni siquiera se atreve a romper con la lógica y leyes del recurrente guion fabricado por Roberto Gómez Bolaños.

Pero el realismo en Los Simpsons no radica en obedecer las leyes de la física o algo por el estilo, sino en los patrones de conducta humana en sociedad, en específico la occidental, lo único para lo que aprovechaban la animación era para someter a sus personajes a cambios o castigos físicos que de otra manera en una serie más real tendrían consecuencias significativas (excepto envejecer), o para sencillamente hacerlos visualmente más graciosos.
   Los únicos episodios donde los escritores se tomaban la libertad de escribir lo que quisieran eran los especiales de Halloween, sin embargo ahora esa libertad la ejercen en cualquier episodio, sin importar si es especial de Halloween o no.
   Los Simpsons no son más que una parodia al final de cuentas, una parodia sobre lo que los escritores y productores quieran, no pretenden ser realistas como King of the Hill; pero el problema es que estas parodias ya ni siquiera resultan graciosas.
   A lo mejor es porque todos los temas de interés públicos han sido tratados ya, pero recientemente las premisas de los episodios parecen ser más la de una caricatura para niños y no la de un show para jóvenes y adultos. Ahora en ocasiones la trama se desarrolla a partir de eventos demasiado aleatorios, surreales y exageradamente chuscos, como si se tratara de una caricatura de Warner Brothers. 

"En este episodio, Homero planea enfrentarse a un oso pero termina salvandolo". En lo personal, este ha sido el peor episodio hasta ahora.

En sus mejores temporadas, las sinopsis de los episodios suenan interesantes para un público adulto, en cambio, en las nuevas temporadas si bien pueden seguir sonando aptas y atractivas para un publico adulto, al momento de verlos, su aleatoriedad y carencia de sentido nos hace pensar que son más bien para niños.
 

2. Sencillamente el humor de la serie está cada vez más idiota.


Anteriormente explique como la trama es ya tan solo un instrumento más para forzar risas en el público, lo cual no tendría nada de malo si estos no apestaran, ¿por qué es que apestan? realmente es dificil explicarlo, porque en parte es cuestión de percepciones, gustos o estados de ánimo con el que uno mira los episodios.

 De nuevo, tal vez hace 15 años si hubiera podido reírme.

Tras su éxito, Family Guy deterioró los estándares humorísticos para las series animadas para adultos y Los Simpsons decidieron optar también por una comedia basada más en lo aleatorio, lo carente de sentido y la prolongación de momentos incomodos donde los personajes hacen algo fuera de rol.
   Presiento que para escribir un episodio, los escritores pasan por un proceso donde entre ellos mismos se divierten ideando toda clase de eventos aleatorios para el guion, ¡pero eso no significa que cada cosa que se les ocurra deban de en efecto añadirla a este!
   Precisamente antes de escribir esto, decidí ver el episodio más reciente, que es el primero de temporada 24, y más o menos pude desmenuzar porque los chistes no dan risa. Voy a intentar enlistarlo:
  1. La mayoría son solamente comedia física: Así es, muy seguido los personajes se caen o se pegan en la cabeza. O si hay una carrera de formula 1, los chistes van a ser sobre los carros estrellándose, chocando y etcétera; o si van al cine, va a ser sobre la cinta quemándose o el techo cayéndose y demás tonterias dignas de la ocurrencia de un niño.
  2. Se apoyan principalmente en el humor de lo “aleatorio” y lo carente de sentido: No tengo nada en contra de lo aleatorio y lo carente de sentido, ¿pero tiene todo que ser así?
  3. Prolongar momentos incomodos donde los personajes hacen algo fuera de su rol: Si uno de los personajes está haciendo algo fuera de su rol, “hay que dejar que siga haciéndolo por un par de minutos más, pues es gracioso”. ¡No, no lo es!, de hecho es desesperante y te deja con una extraña impresión una vez finalizado.
  4. No se construyen: A veces ni se anticipan ni se construyen para algo más grande o impresionante, los escritores simplemente “gastan los cartuchos” a lo baboso en chistes efímeros que no contribuyen en nada a la historia.
  5. No contribuyen en nada a la historia: Los chistes a veces ni son contextuales, ni son causales, por lo general no tienen nada que ver con la historia, y no importa si se tardan un minuto con el chiste, al final no tendrá peso alguno para esta.
  6. Humor local: Y el punto que sigue, que es el número 1, habla precisamente sobre esto:

1. Se han vuelto una caricatura de si mismos.


El primer episodio de Los Simpsons que mi papá vio fue el de El niño que sabia demasiado, y ni siquiera lo vio desde el comienzo, sin embargo, inmediatamente pudo darles seguimiento; no era necesario ser un fan ni haber visto todos los episodios de las cuatro temporadas anteriores. La serie y los personajes se daban a conocer por si solos (tal y como la vida real), y no dejaba de pensar por el público. Ahora solo si eres fanático irracional de la serie podrás disfrutar de las nuevas temporadas porque prácticamente la mayoría de los chistes consisten en ver a los personajes de Springfield que tan bien hemos conocido, clasificado o catalogados a lo largo de 20 años, haciendo cosas típicas de si mismo.

 Sinceramente odio al personaje de Ralph Wiggum porque para mi simboliza la era de la decadencia de Los Simpsons.

En resumen, ya no parodian tanto la realidad, sino a si mismos. Ahora solo buscan hacernos reír mediante la tipicidad de los personajes, verles hacer sus cosas ya sea dentro o fuera de su rol. La ventaja de tener tantos personajes en Springfield no era solamente la de tener múltiples personalidades cómicas, sino la de tener material con que trabajar a la hora de escribir un episodio. Ahora la serie se apoya tanto de las imágenes que la hicieron grandiosa en un primer lugar, que debe tapizar su secuencia de apertura con ellas, y es molesto sinceramente, es muy parecido a lo que George Lucas hizo con las precuelas o que hace cada vez que saca una edición especial. 

¡¿Estás teniendo algo que ver en esto Jorge?!


A manera de conclusión

En una entrevista, el credor de Los Simpsons, Matt Groening, dijo que no veía razón alguna para que la serie dejara de estar al aire, y sinceramente tiene razón, pero a esta altura y después de tantos años realmente ya no me importa si reparan lo que esta mal con la serie o no, para mi Los Simpsons se acabaron hace aproximadamente 10 años, y si continúan o no me es indiferente. Lo único que me impulso a hacer estos señalamientos fue mi incredulidad ante el asombro de que siguen existiendo jóvenes y adultos que disfrutan de los nuevos episodios, ¿y porqué me asombra?, porque la serie está hecha ya para estúpidos.

Esta es la primera y última vez que critico o hablo mal de Los Simpsons, porque terminaria ocasionando un "daño colateral" a la serie en general y a aquellas buenas y memorables temporadas que hicieron de este programa de televisión un éxito a nivel mundial, tanto, que posiblemente Los Simpsons son lo mejor que ha sucedido en la historia de la televisión hasta ahora. Además de que aun hay personas muy valiosas trabajando en la serie.