jueves, 20 de diciembre de 2012

6 cosas que vas a aprender en el Fin del Mundo.

6 cosas que vas a aprender en el Fin del Mundo.

  • Suponiendo que habrá un postapocalipsis podrás aprender esta lista de cosas cuya dificultad aumenta gradualmente dependiendo de si logras o no sobrevivir.

6. Artes industriales.

  1. Para qué sirven todas aquellas herramientas que están empolvadas en el garage.
  2. Cómo tapizar puertas y ventanas.
  3. Cómo reparar o reconstruir una pared.
  4. Estructuras y cimientos de una edificación.
  5. La importancia de la aqruitectura.

5. Fuentes de recursos.

  1. La cómida no crece en los supermercados ni en las tiendas de autoservicio.
  2. Qué alimentos son comestibles y te ayudarán realmente a permanecer con vida.
  3. Lo que tú comías eran lujos.
  4. El agua tampoco tiene su fuente en las tuberias y no ocupa estar bendecida, ya es bendita en si.
  5. Tener electricidad, agua, gas y alimentos requiere de ingenieros.
  6. Métodos sustentables para generar estos recursos en tu hogar y no en una planta hidroeléctrica por ejemplo.

4. Salud.

  1. Contenido básico de un botiquín de primeros auxilios.
  2. Una simple gripe o diarrea pueden matarte (qué hacer y qué no hacer).
  3. CPR.
  4. Dónde encontrar las vitaminas o suplementos de tus pildoras en el mundo natural (si es que aun existe).
  5. Como autosanarse lesiones como quemaduras, esguinces o ropturas de huesos.
  6. Cómo atender a un moribundo.

3. Economía.

  1. Encontrar y explotar recursos requiere un costo.
  2. El beneficio debe ser mayor que el costo (no tiene caso que tú y otros se aventuren a buscar alimentos si la mayoria no va a regresar con vida).
  3. Cómo racionalizar los recursos.
  4. No tiene caso procrear si los recursos son limitados.

2. Ciencia política.

  1. Las normas y leyes evitarán que los sobrevivientes se maten entre si en cierta medida.
  2. Qué miembros del grupo son líderes de confianza que no traicionarán al resto.
  3. Cuáles deben ser sus valores, cualidades y capacidades.
  4. Cómo legitimar su liderazgo.
  5. Cómo construir instituciones.

1. Ciencias sociales.

  1. La muerte es la única verdad conocida.
  2. No somos los protagonistas de este apocalipsis y es por eso que puedes no ser un sobreviviente. 
  3. Al universo no le importa si vives o no, no le importa si somos la única forma de vida en él.

Espero y se hayan podido dar cuenta de que no se requiere vivir en un mundo "post-apocalíptico" para padecer ciertas marginalidades. De igual forma les dejo saludos y esta canción.

martes, 11 de diciembre de 2012

7 maneras de arruinar el 12 de diciembre del 2012 “(12/12/’12)”, o cualquier otra fecha estigmatizada.


7 maneras de arruinar el 12 de diciembre del 2012 “(12/12/’12)”, o cualquier otra fecha estigmatizada.

Antes de que te pongas todo estigmático este 12 de diciembre de 2012 por saber que se trata de “la última fecha con números repetidos en nuestras vidas” y que por ello debes hacer “valer” ese día, permíteme “matarte la kura” y hacerte saber porque es que este día será como cualquier otro día e igual que el resto de las fechas estigmáticas en las que te has conmocionado en el pasado y las que vendrán en el futuro.

Las únicas razones por las que te debería conmocionar este 12 de diciembre es si es tu cumpleaños o eres católico y adoras a la Virgen del Tepeyac.

7. Prácticamente te puedes poner estigmático con cualquier fecha.


¿Quieres ponerte estigmático con otra fecha?, ¿qué te parece si lo hacemos 8 días después del “12/12/’12”? ¿Qué tal el 20 de diciembre de 2012 (20/12/2012)?
  
20/12/2012

“¡El número 2012 se repite dos veces! ¡Eso tampoco volverá a suceder!”

¿O qué les parece el día siguiente?

¡Los mayas predijeron el fin del mundo el 21 de diciembre de 2012!

Solo para que vean lo fácil que es conmocionarse con las fechas. Digo, lo hicimos cuando empezó el milenio, cuando se repitieron tres veces los números cada año (en especial el 06/06/’06), y cada que el día 13 de un mes cae un viernes.

¡Prepárense para el año 2020, les juro que ahora si explotará el planeta!

¡Son solo números!

6. “12/12/’12” es tan solo una abreviación, la fecha realmente es “12/12/2012”.


El sentido del que más nos apoyamos es la vista, es por eso que la repetición del número 12 nos cautiva al verla, pero ven esa pequeña comilla antes del tercer 12:

12/12/ 12

Esa comilla sirve para hacernos saber que el año no es solamente 12. Abreviamos las fechas por cuestión de practicidad, pero si nos dedicamos a escribir la fecha completa:

12/12/2012

Entonces nuestro sentido de la vista hace que la fecha pierda su misticismo y su estigma. Pero ya se cual es tu respuesta a eso, “es que es el 12vo día del 12vo mes del 12vo año”, pues es momento de pasar al siguiente punto.

5. No es el 12vo día del 12vo mes del 12 año de la historia, sino el del tercer milenio.


Imaginen que por alguna razón al escribir las fechas, fuera necesario escribir también el milenio, entonces la fecha no se vería como la conocemos:

12/12/’12

Sino más bien así:

12/12/’12/3

¡Tomen!

Entonces la fecha pierde su misticismo ¿no es así?

4. Además, el verdadero 12vo día del 12vo mes del 12vo año fue hace ya 2 mil años…


Si ignoramos que se trató del primer milenio, el verdadero 12vo día del 12vo mes del 12 año de la historia fue hace ya 2 mil años, pero claro, no nos importa, pues no estuvimos allí.

Pero según el cristianismo él si.

3. …y hace 2 mil años, los habitantes del mundo ni siquiera sabían que era dicha fecha “12/12/12”…


El calendario que nosotros utilizamos es el Gregoriano, el cual fue instaurado en el año 1582 según él mismo; y el calendario predecesor fue el Juliano, el cual fue instaurado el año 46 antes de cristo según el Gregoriano.

Eso te lo debieron de haber enseñado Los Caballeros del Zodiaco ¿no?

Supongamos que el viaje por el tiempo es posible y decides hacerlo a la antigua Mesopotamia, si le preguntas a un habitante de la antigua Babilonia en qué fecha se encuentran ambos, a lo mejor él te respondería que en el año 2012; y si solo para asegurarte le preguntas que si antes o después de Cristo, él te responderá con un “¡¿qué chingados es eso?!”

Porque si, ese escenario es totalmente plausible y realista.

¡Aquellos que vivieron en la antigüedad ni siquiera estaban consientes de que vivían en “la antigüedad”!

2. ¿Qué hay de los otros calendarios?


Veamos cual será realmente la fecha el 12/12/’12 según otros calendarios:

Calendario maya: 12.19.19.17.11

Calendario judío: Kislev 28, 5773

Calendario islámico: 27 Dhul-hijja 1433

Calendario persa: 1391 Azar 22

Calendario de la República Francesa: 221, Frimarie III du Duodi

Calendario hindú: 1934 Agrahayana 21 Budhavara

1. El tiempo es solo un concepto, una forma de medición.


No se necesita ser un físico para darse cuenta que la única razón por la que existe el tiempo es porque las cosas que están a nuestro alrededor se mueven (o por lo menos así lo percibimos). Al final de cuentas todos los calendarios resultan ser una simple forma de medición basada en el movimiento de los cuerpos celestes en relación con la Tierra. Pero imaginen como sería vivir en otro planeta donde los días duren 50 horas o años, ser un ente enorme de millones de kilómetros de amplitud o sencillamente vivir en el espacio exterior, entonces toda esta forma de medición de nuestros calendarios y el “12/12/’12” pierden horriblemente su significado.

La percepción y la noción del tiempo pueden literalmente variar.

¡Si, lo se!, es el 12vo día del 12vo mes del 12vo año del tercer milenio, y nos tocó vivirlo, ¿pero realmente ocupan de una pequeña fracción de tiempo en el universo para hacer que un momento valga? Esta fecha y este estigmatismo son producto solamente de un pequeño universo conceptual en el que nosotros mismos nos hemos encerrado solo para poder ubicarnos en la abrumadora bastedad del universo. ¿No prefieren mejor hacer que cada momento valga independientemente de su magnitud o significado?

lunes, 10 de diciembre de 2012

5 aspectos que necesitamos entender los mexicanos de la muerte de una figura pública.



5 aspectos que necesitamos entender los mexicanos de la muerte de una figura pública.

Cuando te conviertes en una figura pública, realmente cualquier acción realizada, cualquier suceso en tu vida es de relevancia para la opinión pública (al menos que así lo quieran los principales medios de comunicación), y la muerte no es la excepción, pues esta es la que dispara de manera exponencial opiniones y comentarios de pena y apoyo a los familiares, como otros que nos hacen ver un rostro demasiado tenebroso del ser humano.

Algunos bajo la mascara de la comedia y el humor.

6. No es necesario politizar el tema.


Si se trata de un político(a), entonces es comprensible que el tópico de su muerte se politice; pero si es una personalidad del cine, el deporte o la música o cualquier otra área que no sea la política, no hay muchas razones realmente para politizar el tema. Pero estamos tan aferrados en secuestrar una causa política, que casi cualquier acontecimiento lo interpretamos bajo una opinión que nos favorezca. Lo politizamos no porque su muerte tenga realmente una implicación política, sino para satisface nuestras propias necesidades de hacer escuchar y entender nuestros puntos de vista, y eso gente, se llama egoísmo.

5. Hay que tener criterio para los chistes y bromas.


Hay que tener criterio para saber bajo qué circunstancias o tras qué periodo es admisible hacer chistes sobre la muerte de una figura pública. El ingenio inmediato para hacer chistes no deja de sorprendernos, pero algunos chistes también dejan entrever una postura arbitraria y a veces hasta resentida por parte del “comediante”. Cuando murió Michael Clarke Duncan encontré la siguiente imagen en la red:

Descanse en paz, sujeto de La Milla Verde.

Me parece que la imagen hasta lo adula a la vez que nos hace reír, y es que el sujeto realmente era enorme e intimidante, pero de ninguna manera busca ofender su memoria, a diferencia de lo siguiente:

Sin comentarios.

Antes de defender nuestro privilegio de tener un sentido del humor, lean el siguiente punto por favor.

4. Hay que ponernos en el lugar de los familiares.


No es lo mismo morir por causas naturales que por un accidente, pues la primera es prácticamente una muerte anunciada, la segunda, es un imprevisto que transforma totalmente el escenario construido y planificado por los seres queridos de la persona fallecida. Es horrible que un ser querido se nos vaya sin previo aviso y ver que no tienes ningún apoyo, ni siquiera una muestra de afecto por parte de las demás personas. Obvio, tratándose de una figura pública no faltarán sin duda las muestras de apoyo, pero las burlas y críticas no evitarán tampoco que se generen innecesarias enemistades dentro de los miembros de la sociedad, quienes se suponen deben actuar bajo un “contrato social” de solidaridad.

Y es peor aun hacer chistes cuando la muerte imprevista fue el resultado de un crimen y los culpables continúan libres mientras los familiares continúan en busca de justicia.

2. Hay que entender el significado de la muerte.


Ya sea o no por causas naturales, no vale la pena dramatizar con el suceso y hartar a los demás con continuos tributos. El mexicano se jacta de reírse de la muerte (en especial cada 2 de noviembre), y aunque algunos si lo hagan, parece que la gran mayoría no está preparada para asimilar con naturalidad la muerte de figuras públicas. La gente parece no darse cuenta de que no solo todos morirán un día, sino que pueden hacerlo en cualquier momento.

La tragicomedia mexicana que envuelve a la muerte, no es solo para suponer que los difuntos se divierten en el “mas allá”, sino para convertir las penas y el dolor de este frio y duro universo en placeres…

…sobre todo en destilados.


La mayoría de los mexicanos necesitan revaluar los conceptos cristianos que tienen sobre la muerte y dejar de banalizar a través del martirio, la dramatización, los rituales litúrgicos y la espectacularización la única verdad absoluta que conocemos, pues es imposible que todos lamenten la muerte de una figura pública, por default algunos la van a celebrar también, y solo así, sabremos que la persona fallecida vivió como quiso sin mirar a los lados.

1. La figura pública realmente no merece tanta atención de los medios.


La desafortunada muerte de Jenny Rivera me hizo darme cuenta de algo, y es que no recuerdo que Televisa dedicara toda una tarde de programación a Carlos Monsiváis, a Facundo Cabral o a Carlos Fuentes el día en el que ellos murieron.

¡Es más!, ni siquiera recuerdo que le hayan dedicado una tarde de programación a Pedro Armendáriz Jr.

Sin embargo si recuerdo que hicieran lo mismo con Paco Stanley, La Doña o Cantinflas (quienes no me desagradan), Capulina, o inclusive Salvador Cabañas, quien afortunadamente sobrevivió a un disparo en la cabeza.

No será necesario Chabelo, tú nunca morirás.

Cualquier muerte merece respeto, en especial por la empatía que debemos mostrar a los familiares, más que nada por ellos, ¿de qué sirve dirigirle palabras a alguien que ya murió? Cada quien es libre de lamentar la muerte de quien quiera, el problema es la atención que los medios eligen dar a determinadas muertes. Televisa, como toda fría e inhumana corporación que es, está solamente respondiendo a las preferencias de los televidentes para poder elevar su rating. Son los mexicanos los que deben re direccionar sus preferencias y prioridades.

Por mucho que me desagrada el dicho de "la culpa no es del indio, sino de quien lo hace" (porque para empezar no me gusta que la palabra "indio" sea un término peyorativo), la frase no deja de tener mucho de razón.

sábado, 27 de octubre de 2012

5 errores que cometen las nuevas generaciones de jóvenes “revolucionarios” de manera individual y que perjudican la causa de su movilización en general.


5 errores que cometen las nuevas generaciones de jóvenes “revolucionarios” de manera individual y que perjudican la causa de su movilización en general.

Antes de que alguno de ustedes vaya a leer esto dichoso del hecho de que voy a criticar a los jóvenes que llaman “pseudo-revolucionarios”, déjenme explicarles antes un par de cosas que a lo mejor haga que saquen la cabeza del hoyo de una vez por todas. Hay un par de cosas que los mexicanos como ustedes deben entender sobre la acción colectiva realizada por los jóvenes –en específico los del movimiento #YoSoy132- en el anterior proceso electoral, que son:
  • No se trataba de un levantamiento social, sino de una movilización con una meta y una causa específica para la coyuntura electoral de 2012: la democratización de los medios.
  • Dicha generación es en su mayoría producto de un sector privilegiado de la población mexicana que goza de mayores índices de desarrollo humano en relación al resto y que fue capacitado para convertirse en fuerza de trabajo calificada y no en mano de obra.

 Es por eso que se miran bien fresas los morros y morras...

...y se escuchan también.

Lo aclaro para que la próxima vez que quieran tacharlos de “hipsters” o “huevones”, tengan por lo menos fundamentos para cuando te cuestionen al respecto.

Hartarse de las desfavorecidas condiciones que vive el país y movilizarse al respecto para dar solución no exentó a los jóvenes de cometer errores en su lucha. Movilizarse fue ciertamente un gesto honesto de inconformidad pura y de sentido de pertenencia a la vida pública de la nación; espero y ese espíritu no muera y sigan manteniéndolo en pie. Pero enseguida voy a señalar los siguientes errores en los que veo que muchos jóvenes “revolucionarios” de ahora caen a nivel individual y muchas veces desde detrás de sus computadoras. Y lo hago no con la intención de sabotearlos, sino con la de evitar que perjudiquen aun más a su “causa”. Algunas de estas fallas son producto de la misma idiosincrasia mexicana así que no solo afectan la causa de su movilización sino a la vida pública de la nación.

5. Permanecer enojado e irascible.


Estos son tiempos de fibras emocionales sensibles. Las emociones son un hecho inherente al ser humano y no podemos evitarlas, pero si canalizarlas. No tiene nada de malo sentir enojo, los sentimientos no nos engañan y definen muy bien cual es nuestro objetivo y enojarse resulta en este caso bueno, es uno de los requisitos para movilizar a una sociedad en descontento y comenzar a generar cambios perceptibles.


Pero permanecer siempre en ese estado de ánimo tiene tres efectos secundarios:
  • Nubla nuestro criterio de las cosas y reaccionamos de manera exagerada ante los hechos,  
  • falta de entendimiento con los demás actores y entre los ciudadanos; y
  • genera altas expectativas y horribles resacas producto de la decepción. 
 
                           El miedo lleva al odio, el odio a la ira, y la ira al desequilibrio cardiovascular.

¿Cómo afecta a la causa?

Sencillamente la ira en cada uno de los individuos se proyecta en la movilización en general y fluctúa en el consenso con el resto de los ciudadanos, aquellos con los que tenemos un “contrato social” y los demás actores de la vida pública del país. En pocas palabras, transforma el debate y el consenso en conflicto y de pilón hace que los demás nos odien también.

4. Caer en protagonismos.


La vida pública del país se politizó como antes nunca. Más ciudadanos votaron en estas elecciones como en ninguna otra en la historia de este país. En ese aspecto, estos resultan ser tiempos muy emocionantes para todos aquellos con ánimo de expresar sus opiniones, de tomar acciones en lo político y de explotar su potencial y capacidades.

 Es por ello que recientemente surgen formas muy creativas de expresarse en las marchas y manifestaciones. ¡Válgame!

Esto es algo bueno tanto para el desarrollo integral de uno mismo como para el del país, idiotas aquellos que dicen que “primero debe cambiar uno antes que querer cambiar al país”. El problema es cuando confundimos la capacidad, el potencial o la acción colectiva por la de una sola figura o personalidad. Los mexicanos siempre hemos estado fascinados por ese tipo de figuras unidimensionales: caudillos y mártires.

¿Cómo afecta a la causa?

El fanatismo y el protagonismo convierten la causa de un solo individuo en la de todos, fragmenta y divide las acciones colectivas en tribus locales con distintos esquemas y hace que los esfuerzos requeridos se dupliquen.
   El estar dependiendo de figuras protagónicas y políticas hace también que la autogestión sea una alternativa remota a pesar de estar inconformes con el gobierno mexicano, pues seguimos delegando esa responsabilidad al gobierno o a pocos actores sin importar cuanto nos quejemos.

3. Banalizar y radicalizar las posturas de los actores.


Los mexicanos no entienden posturas críticas, imparciales y con opiniones complejas, solo entienden aquellas posturas pasionales y unidimensionales, aquellas con un único rostro.

 Ni modo Antonio Attolini, no en este país, no en esta época, no aún.

He detectado dos formas en la que los mexicanos banalizan las posturas de los ciudadanos con respecto a la movilización:
  •  Izquierda o derecha. Estamos ya en comienzos del siglo XXI, estos ya no son los años sesenta o setentas, el criterio de los ciudadanos activos en la política se ha vuelto más complejo, la muestra está en los resultados de las elecciones pasadas. Evaluar los hechos desde esta perspectiva nos hace caer en afirmaciones equivocas y simplistas. ¿Por qué seguimos empeñados en creer que nuestra causa solo tiene sustento desde la izquierda? ¿por qué seguimos empeñados en creer que esta es una lucha de corrientes ideológicas y que una de ellas es maligna?
  • Libre pensador/objetivo o vendido/ignorante. Desde el momento en el que caemos en fundamentalismos dejamos de ser libres pensadores. No es obligación de periodistas, editorialistas o analistas objetivos y críticos estar de nuestro lado.

 No se vale querer escuchar solo un punto de vista y tachar de vendidos y derechistas a aquellos que no piensen como queremos.

¿Cómo afecta a la causa?

Nos hace querer secuestrarla sin concebir que alguien más desde una postura distinta esté luchando por la misma.

2. Sobrestimar el valor de la información sobre el del criterio.


No ver Televisa no te convierte automáticamente en un ciudadano “bien informado”, pues la información que circula en las redes sociales tampoco está exenta de manipulación; la única ventaja que tiene el internet sobre la televisión es que por lo menos ahí puede circular información manipulada de diversas corrientes y fuentes.

 “Todos los mexicanos deberían tener acceso a la valiosa información que circula en las redes sociales, tal vez así se darían cuenta de quienes realmente nos gobiernan”. Fue sarcasmo por si no se dieron cuenta. ¡Distribuyan la información de manera responsable!

El problema no radica en que tanta información te puedes hacer llegar a ti mismo y a los demás, pues esta no sirve de nada si no se cuenta con un criterio para digerirla. De nada sirve estar recibiendo diariamente toneladas de notas periodísticas si no emiten un criterio imparcial, objetivo y libre de prejuicios al respecto.
   No es necesario auto-engrilletarse y no volver jamás en la vida a ver el noticiero de López Doriga, basta con aprender a digerir e interpretar las “cloacas” que tienen por boca él, Carlos Marín o el resto de pseudo-periodistas de Televisa o Milenio. Pero tampoco den por hecho que si deciden no escucharlos estarán automáticamente bien informados, al contrario, les espera una labor más grande de constante lectura y estudio si quieren realmente estar “bien informados”.

¿Cómo afecta a la causa?

Pues que el movimiento está también plagado de gente mal informada que desvirtúa la causa de la misma movilización en base a hechos exagerados, totalmente irrelevantes y algunos hasta basados en “teorías de la conspiración”.

1. Confundir la causa y esperar a que esta rinda resultados a corto plazo.


¿Cómo fue que muchos pasaron de exigir la democratización de los medios a querer reivindicar a los pobres de México y exterminar a los poderes fácticos al corto plazo?
   La principal preocupación de los mexicanos que “se preocupan”, es sin duda la reivindicación de los pobres e indígenas de México; sin embargo, alcanzarla parece ser todavía una utopía en vez de una meta tangible para la movilización y acción colectiva de los jóvenes “revolucionarios”. Dentro de la coyuntura de la campaña electoral, el movimiento #YoSoy132 se había fijado una meta en concreto, la cual era la democratización de los medios.
   Ciertamente la democratización de los medios no es el único tema que interesa a aquellos que se preocupan por los problemas de México, pero es un requisito, un pequeño paso para poder solucionar aquellos otros enormes problemas que nos interesan más como la pobreza y la inseguridad. Pero lo que en estos momentos nos debió haber ocupado más era esa meta más próxima de democratizar los medios, pues es indispensable para construir un sistema democrático que garantice la solución correcta y pacífica de los problemas de México.
   Sin embargo, lo que muchos jóvenes “revolucionarios” quieren es una revolución de carácter casi romántico que reivindique a la nación

 No creo que eso sea posible sin la ayuda de la “fuerza bruta” de la clase obrera que votó en su mayoría por el PRI.

Es cierto, existen grupos de poder que se verían desfavorecidos dentro de una democracia pura, sin embargo, es necesario saber que sus esfuerzos no van dirigidos a impedir que esta se materialice, sino a ajustar las condiciones a su favor.

 ¿Lo ven? Por ello en estos momentos es en efecto necesario dedicar esfuerzos a la democratización de los medios.

Lo que resulta necesario para derrotarlos es cambiarles las reglas del juego que ellos mismos fabricaron. Ahora lo que muchos al parecer quieren es aniquilar al PRI, Televisa y demás poderes fácticos

¿Cómo afecta a la causa?

Los esfuerzos por democratizar los medios se ven desplazados por fantasías de transformar o derrocar al sistema y reivindicar a los pobres de México a través de un levantamiento y no de políticas públicas. La acción colectiva no define sus objetivos y existe para pronto convertirse en una carga social más y restarle credibilidad o legitimidad a movimientos como el de #YoSoy132.